Afrofuturismo

Frida Lima

Autora

"My science fiction has different ancestors, African ones"

Nnedi Okorafor

La literatura de ciencia ficción nace de aquella necesidad de preguntarse: ¿Hay más? Más de lo que podemos comprender e incluso, de lo que podemos imaginar. La ciencia ficción se creó a partir de la necesidad humana de sentirse en control: dominar la tecnología, construir nuevas herramientas que nos llevarían a lugares lejanos, combatir las enfermedades y conquistar nuevos mundos. Es evidente que detrás de la ciencia ficción existe un contexto sociopolítico y cultural que esconde, en mayor o menor medida, una crítica hacia la sociedad a través de la posibilidad de imaginar nuevos mundos.

De acuerdo con las palabras de Nnedi Okorafor:

La ciencia ficción es una de las mejores y más efectivas formas de escritura política. Se trata de la pregunta: “¿Y sí?” Aún así, no toda la ciencia ficción tiene el mismo linaje ancestral, esa línea que es la ciencia ficción occidental, que es principalmente blanca y masculina. Hablamos de Isaac Asimov, Julio Verne, H. G. Wells, George Orwell, Robert Heinlein, etc. Y, ¿qué pasaría si una nigeriana-estadounidense escribiera ciencia ficción?[1]

A partir de esta idea nuevas voces contemporáneas se unen a la escritura como acto de resistencia ante un mundo en el que no se han visto reflejados. Es curioso pensar en esta perspectiva desde el cine, ya que en un primer momento los papeles que podían interpretar los actores afrodescendientes eran sólo de esclavos o trabajadoras domésticas; ahora que el mundo se ha abierto a la inclusión, personas de todas partes se pueden ver reflejadas en la gran pantalla. Sucede lo mismo en la literatura. Nnedi Okorafor (1974) nació en Estados Unidos, de padres nigerianos, acostumbró a visitar Nigeria desde muy pequeña. Gracias a eso creció apegada a sus raíces y decidió abogar por otra forma de escritura, una que estuviera ligada a su forma de ver el mundo. En su conferencia con TED afirmó que las historias de hombres blancos no la representaban debido a su fuerte carga de xenofobia y ambiciones colonizadoras, además de ver a los alienígenas como “el otro”.

El afrofuturismo, o en sus términos en inglés: Africanfuturism o Afrofuturism “have strong connections, and there is variety in the genres as well. Science and technoculture loom large in both genres”.[2] A grandes rasgos, el afrofuturismo mezcla elementos de la ciencia ficción para comprender la experiencia africana y afrodescendiente de primera mano. A su vez, se caracteriza por fusionar la tecnología con el medio ambiente, creando un mundo donde la tecnología no tiene porqué afectar a los seres vivos y centrándose así en un futuro brillante para el continente africano.

Así pues, Binti (2015) relata la historia de Binti, una chica de 16 años originaria de la tribu étnica Himba de Namibia. Binti resulta ser sumamente inteligente y hábil, posee un pensamiento lógico-matemático sorprendente y se dedica a la fabricación de astrolabios. Decide aplicar y es admitida por la Universidad más prestigiosa: Oomza University, la cual se encuentra en el planeta Oomza Uni. No obstante, su familia no lo aprueba, por lo que se escapa del planeta apenas iniciando la historia:

Straightening up, I paused and shut my eyes. Now the weight of my entire life was pressing on my shoulders. I was defying the most traditional part of myself for the first time in my entire life. I was leaving in the dead of night and they had no clue. My nine siblings, all older than me except for my younger sister and brother, would never see this coming. My parents would never imagine I’d do such a thing in a million years. By the time they all realized what I’d done and where I was going, I’d have left the planet. In my absence, my parents would growl to each other that I was to never set foot in their home again. My four aunties and two uncles who lived down the road would shout and gossip among themselves about how I’d scandalized our entire bloodline. I was going to be a pariah.[3]

Lo esencial en Binti es la manera de caracterizar al personaje: se le describe con un cabello muy grueso, piel oscura, tobilleras y lo que la ayudará a lo largo de la historia: el uso del otjize, un aceite creado a partir de la arcilla del lugar donde vive y flores, lo que le otorga a su piel un tono rojizo. A lo largo de la historia, que cuenta con un ritmo rápido, Binti se relacionará con entidades no humanas y aprenderá de ellos; sobre todo, lo cruel que la humanidad ha sido, cosa que también ha experimentado ya que los Himba, su tribu, son menospreciados. La historia continúa con Binti: Home (2018) y Binti: The Night Masquerade (2019) conformando así una trilogía donde el afrofuturismo predomina, acercándonos a una perspectiva que no se podía visualizar antes, pero que gracias a las voces contemporáneas africanas ahora sabemos apreciar.

Existe un ejemplo mucho más claro y popular a nivel internacional sobre afrofuturismo que recae en una de las historias de Marvel: Black Panther. La Pantera Negra tuvo su primera aparición en los comics en 1966 y hace alusión al movimiento que surgió en Estados Unidos: Partido Pantera Negra, perteneciente al Poder Negro. Cabe destacar que T’Challa es el primer superhéroe de tez negra, de manera que se volvió sumamente popular y abrió las puertas a una clase de narrativa más inclusiva. Hoy en día las películas de Marvel Studios gozan de un gran alcance a nivel mundial por lo que la narrativa enfocada hacia África (y más recientemente a Latinoamérica) ha hecho que volteemos a ver una nueva posibilidad: la de la tecnología conviviendo con la naturaleza, alejándose así de estereotipos tales como la guerra, la hambruna y la pobreza. Arit Oku argumenta sobre esto:

The Black Panther movie perhaps best exemplifies the bridge between AF and Afrofuturism, demonstrating how the separating lines have been blurred. A product of the American Marvel Comics family, the film is set in a fictitious but technologically advanced African country. Wakanda is rich in vibranium and this gives its inhabitants mastery of technology. […] Strong and Chaplin (2019) suggest that Black Panther was endearing to Black audiences across the world because of its futuristic portrayal of an uncolonised Africa; far from the familiar stereotypes of a continent devastated by war, violence, disease, and famine.[4]

Ahora bien, Nnedi Okorafor se unió al mundo de Marvel Comics con Shuri: The Search For Black Panther (2019) que consta de 10 capítulos. La historia se centra en Shuri, princesa de Wakanda y hermana menor de T’Challa. Durante la ausencia de su hermano, Shuri deberá fungir como un ícono para su pueblo asumiendo la postura de la Pantera Negra y encontrando dificultades en ello. Los cómics, al verse conformados por una narrativa gráfica, aluden a elementos semánticos para comprenderlos mejor; en su evolución, múltiples autores han sido capaces de crear historias para un mismo personaje; a su vez, los dibujantes y coloristas se han encargado de añadir un toque personal. De esta manera el abanico de posibilidades ante las historias es monumental, lo que ha dado paso al llamado “multiverso”, conformado por distintos planos narrativos en los que, en ocasiones, el mismo autor se puede llegar a meter en la historia. Tal es el caso de Nnedi Okorafor poniendo notas al pie en Shuri: The Search For Black Panther (2019).

Con esa información nos encontramos en una historia centrada puramente en personajes femeninos; T’Challa desaparece en el espacio y Shuri, invitada por su madre y un grupo conformado por puras mujeres, es nombrada la protectora de Wakanda. Shuri: The Search For Black Panther (2019) resulta interesante debido a la manera de fusionar elementos de la ciencia ficción clásica: los viajes al espacio, un creciente avance tecnológico, agujeros de gusano y extraterrestres con forma de insecto con una realidad africana a través de ciudades reales (Timbuktú), lenguaje (palabras en swahili) y elementos característicos dentro de su cosmovisión, como los yoruba. A su vez, el árbol de baobab es un elemento sagrado ya que funciona como elemento conector entre Shuri y T’Challa.

El color refleja las transiciones y los cortes semánticos representados por elipsis; la historia resulta ser rápida, lo que caracteriza el tono de Nnedi Okorafor. La narrativa gráfica en esta historia condensa un mundo visual llamativo y conmovedor con personajes ya conocidos, aunque transformándolos a una perspectiva más actual a través de la crítica hacia la unión de todo el continente africano. A su vez, la figura de la mujer tiene gran importancia en este cómic: matriarcas, protectoras y sacerdotisas; los relatos entre madres e hijas, amigas, rivales que se unen por el bien común crean una historia regida por personajes femeninos sumamente poderosos, tal es el caso de Storm.

Nnedi Okorafor es sólo una voz, pero gracias a sus historias muchas más personas se han visto reflejadas: ahí recae el poder de la inclusión. Escribir sobre lo que conocemos a partir de nuestro contexto sociocultural transforma la literatura; escribir sobre historias que nos gustaría leer, que apelan a lo que conocemos y sentimos de primera mano transforma lo ya conocido. Si bien antes no existía el término afrofuturismo, hoy en día y gracias a una inclusión, podemos afirmar que existe ese tipo de literatura. A su vez, escribir como acto de resistencia hacia un canon que nos ha sometido a lo largo de los siglos crea una fuerza que nos permite acercarnos a un futuro más brillante.


Referencias

TED. Nnedi Okorafor: Sci-fi stories that imagine a future Africa | TED. [Archivo de video], Youtube, 22 nov 2017. En línea

Oku, A. Africanfuturism and the Reframing of Gender in the Fiction of Nnedi Okorafor. Feminist Africa. 2(2), 2021: 75-89. Documento en línea Okorafor, N. Binti: The Complete Trilogy. New York, USA: DAW Books, Inc.

[1] “Nnedi Okorafor: Sci-fi stories that imagine a future Africa | TED”, min. 4:05.

[2] Arit Oku, "Africanfuturism and the Reframing of Gender in the Fiction of Nnedi Okorafor", p. 76.

[3] Nnedi Okorafor, Binti, p. 9.

[4] Arit Oku, "Africanfuturism and the Reframing of Gender in the Fiction of Nnedi Okorafor", p. 76-77.