Resumen
Este texto aborda el estudio del islam como fenómeno civilizatorio desde una perspectiva que rechaza tanto los reduccionismos esencialistas como las visiones eurocéntricas y orientalistas. Partiendo del marco teórico de Arnold Toynbee, Norbert Elias y, fundamentalmente, Marshall Hodgson, se propone entender el islam como un proceso civilizatorio dinámico que integra una dimensión normativa (lo “islámico”) y otra expresiva (lo “islamizado”). Esta dualidad permite articular la unidad espiritual (basada en la fe en Allah, el Profeta y el Corán) con la diversidad cultural, ética, estética y política de las comunidades musulmanas a lo largo de la historia. Se introduce el concepto de “supracultura” para explicar cómo el islam trasciende las configuraciones sociales concretas sin anularlas. El texto examina momentos clave de expansión y crisis tales como la fragmentación del califato, la invasión mongola y el auge del sufismo para mostrar que los límites del proceso civilizatorio son también oportunidades de renovación. Asimismo, se analiza la influencia del islam en el Renacimiento europeo y en la configuración de la modernidad occidental, desmontando así, narrativas eurocéntricas. Finalmente, se discute la noción de “ecumene transcivilizatorio”, donde la lógica de la diferencia y la contradicción coherente permite explicar fenómenos como los santuarios sufíes en India o la diversidad de prácticas en Indonesia y Marruecos. El artículo concluye que el islam no es una esencia inmutable, sino una red rizomática en constante resignificación, cuya vitalidad demuestra su crecimiento global y su capacidad de adaptación en el siglo XXI.
Abtract
This working paper examines Islam as a civilizational phenomenon from a perspective that rejects both essentialist reductions and Eurocentric or Orientalist views. Drawing on the theoretical frameworks of Arnold Toynbee, Norbert Elias, and especially Marshall Hodgson, it proposes understanding Islam as a dynamic civilizing process that integrates a normative dimension (Islamic) and an expressive one (Islamized). This duality makes it possible to articulate spiritual unity (based on faith in Allah, the Prophet, and the Qur’an) with the cultural, ethical, aesthetic, and political diversity of Muslim communities throughout history. The concept of supra-culture is introduced to explain how Islam transcends specific social configurations without annulling them. The text examines key moments of expansion and crisis such as the fragmentation of the caliphate, the Mongol invasion, and the rise of Sufism to show that the boundaries of the civilizing process are also opportunities for renewal. It also analyzes Islam’s influence on the European Renaissance and the shaping of Western modernity, dismantling Eurocentric narratives. Finally, it discusses the notion of a transcivilizational ecumene, where the logic of difference and coherent contradiction helps explain phenomena such as Sufi shrines in India or the diversity of practices in Indonesia and Morocco. The article concludes that Islam is not an immutable essence but a rhizomatic network in constant resignification, whose vitality is evidenced by its global growth and adaptive capacity in the 21st century.