A mediados del Siglo XV Corea del Sur vivió uno de los episodios históricos más importantes de la historia, la creación del Hangul (한글), un sistema de escritura creado por el entonces rey Sejong el grande (세종대왕) para el uso del pueblo. Una creación, que refleja la política y planeación lingüística para la alfabetización de una nación y tiempo después se convertiría en orgullo nacional y ejemplo para la creación de sistemas de escritura para lenguas que no contaban con uno.
Durante la dinastía Joseon (조선) (1392 - 1910 d.C.) la comunicación escrita se realizaba mediante el uso del Hanmun (한문), chino clásico, y la lengua coreana solo existía únicamente de forma oral. Esto hacía la lectura y escritura un privilegio de las élites ya que el dominio del chino requería de una formación académica para poder hacer uso de él (Del río 2006). Debido a esto, para el pueblo coreano era difícil poder expresar sus pensamientos de manera escrita, así como pedir ayuda a las autoridades o remediar las inconformidades del pueblo (Koreanculture.net).
Debido a estas distinciones del pueblo y para dar solución a este problema, el entonces gobernante el rey Sejong el grande (세종대왕) (1418 - 1450 d.C.), concibió la idea de crear un alfabeto fácil de utilizar y que se adaptara al contexto real del pueblo coreano, así que en conjunto con la Jiphyeonjeon (집현전) una academia dedicada a la investigación de distintas disciplinas, comenzó con una investigación para la creación de este nuevo alfabeto que permitirá plasmar los pensamientos del pueblo coreano (Del río, 2006).
Tras años de investigación en 1444 se creó el alfabeto que hoy en día llamamos hangul, pero no fue hasta 1446, que el rey Sejong promulgó el Hunminjeongeum (훈민정음) (Los sonidos correctos para la instrucción del pueblo), escrito en el cual, se explica su creación, filosofía, fonética, uso del alfabeto, así como ejemplos (Del río, 2006.), constituyendo así una reforma planificada del corpus lingüístico, una intervención en la forma misma del lenguaje orientada a objetivos sociales y educativos de la población coreana.
El Hangul cuenta con 24 letras que representan de manera fonética los sonidos del idioma coreano. Cada consonante fue diseñado a partir de una forma que adopta la boca al pronunciar su sonido. Por ejemplo, la consonante ㄴ (nien) reproduce la posición de la lengua al tocar el paladar. Esta correspondencia visual y articulatoria facilitó el aprendizaje, haciendo posible que personas sin formación académica pusieran leer y escribir en poco tiempo (Del río, 2006)
Más allá de su valor histórico, la creación del Hangul (한글) puede analizarse desde la perspectiva de la planificación lingüística, concepto desarrollado por Haugen (1983) y Cooper (1989), posteriormente ampliado por Kaplan y Baldauf (1997).