Cuando uno comienza a adentrarse en el mundo del manga o el anime, comienza a familiarizarse con terminología específica. Algunos de los primeros que aparecen son Shonen y Shojo, categorías que han ayudado a catalogar los diferentes tipos de historias, no como géneros en sí, sino como etiquetas que hacen alusión al público al que están dirigidos. Esta categorización responde más a una segmentación editorial que a una limitación temática, lo que eventualmente terminó relegando a las mujeres a espacios narrativos concretos.
El Shonen (en donde la traducción se refiere a chico jóven) hace referencia a historias dirigidas mayormente al público masculino adolescente, mismas que giran en torno a la aventura, la acción y el humor; por su parte, el Shojo (que se traduce como chica joven) son historias dirigidas en su mayoría al público femenino adolescente, abordando temas como el romance y el drama en un entorno escolar.
Observamos que en el Shonen se ejemplifica la masculinidad normada en el protagonista, generalmente masculino. Y, si bien existen personajes femeninos en las obras dentro de esta categoría, a estos se les relega a un papel secundario o sexualizado, retratando una estigmatización en la representación del género que invita a la mirada masculina y reduce a espectadores a los personajes femeninos.
Sin embargo, en los últimos años, las autoras japonesas de manga no solo han hecho contribuciones significativas al Shonen, sino que han reformado sus ejes temáticos, introduciendo a sus personajes atributos como la vulnerabilidad, la empatía y el conflicto interno, desafiando la idea de que el shonen es una categoría dirigida a un público enteramente masculino, ampliando su narrativa y audiencias, en una industria en la que a las mujeres no se les prohibía escribir, pero sí se encontraban limitadas por el mercado.
Estas narrativas abordan la historia y los personajes desde una perspectiva que se aleja de la mirada masculina, en donde los personajes dejan de definirse únicamente por su fuerza; transformación que se hace visible en diversas obras contemporáneas escritas por mujeres entre las que destacan: Fullmetal Alchemist, Inuyasha, Ranma ½, Kimetsu no Yaiba… entre muchas otras.
Fullmetal Alchemist ha sido reconocida por su capacidad para abordar temas como la guerra o la ética y su complejidad narrativa que se centra en el desarrollo de los personajes, delegando la estructura de combate a un segundo plano.
Kimetsu no Yaiba, una obra que se posiciona como un éxito a nivel internacional debido a su narrativa directa y la falta de estereotipos de género, es una historia en donde el protagonista es empático y rompe con lo esperado para un personaje principal.
O Ranma ½ , que introdujo el cambio de género como elemento central, poniéndo sobre la pesa el diálogo sobre la identidad y el cómo repercute en las relaciones en la sociedad.
En conjunto, estas obras reconfiguran las posibilidades narrativas del shonen. No es que este haya dejado de ser lo que era, como muchos aseguran, sino que se ha expandido, ya no definiéndose por el público demográfico o quién lo escribe, sino por los personajes e historias que es capaz de contar.
Fuentes
Delgado, M. (Abril 25, 2025). Qué es "shojo", "shonen", y por qué pienso que hacemos mal mirando las demografías de los mangas y animes. Aunque sean necesarias. ESPINOF. En línea
Flis, D. (Julio 02, 2018). Straddling the Line: How Female Authors are Pushing the Boundaries of Gender Representation in Japanese Shonen Manga. NEW VOICES IN JAPANESE STUDIES En línea
Alt, M. (Junio 18, 2021). Demon Slayer: The viral blockbuster from Japan. The New Yorker. En línea
Devin, M. (Octubre 04, 2023). Fullmetal Alchemist Has A Big Difference From Other Shonen Anime. Slash Film. En línea