¿Qué elementos o símbolos son necesarios para identificar una cultura? Cuando se habla de cultura suele abordarse desde distintas perspectivas, por un lado, se encuentra el tema económico, la cual se encuentra vinculada al mercado y al consumo; el humano, donde se resalta su papel en la cohesión social y memoria histórica; la parte patrimonial, donde se puede encontrar actividades que buscan su promoción y conservación, entre otras (Molano L., 2007, 69). Existen diferentes manifestaciones culturales que permiten identificar la identidad cultural, ya que la relación que tiene esta con el patrimonio cultural permite ver la relación histórica que existe entre el entorno físico y social (Molano L., 2007, 74).
Definir qué es la cultura llega a ser complicado debido a la complejidad y cambios que ha sufrido el concepto a lo largo de la historia, sin embargo, se puede entender a esta como “el conjunto de componentes que conforman la identidad de un pueblo y que incluyen aspectos tan diversos como el territorio, el clima, la historia, la lengua, los símbolos, así como sus valores y normas. Estos elementos derivan en los paisajes, culturales y naturales, que expresan este sentido de lugar único y nos dan una definición de cada identidad” (Fusté-Forné, 2016, 6). Uno de los principales símbolos que permiten identificar a una cultura es la gastronomía, a través de una asociación de los productos o platos típicos que son consumidos dentro de un contexto determinado.
La importancia de la gastronomía para la cultura fue reconocida en el año 2010, cuando la Organización de las Naciones unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la reconoció como un patrimonio cultural inmaterial, bajo el argumento de que “el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes […]” (UNESCO, s.f.). Cabe destacar que la gastronomía desempeña un importante papel en la promoción de una cultura, ya que suele generar un interés en los consumidores por conocer más acerca de la cultura del país correspondiente.
Actualmente la cocina japonesa es reconocida a nivel internacional por ser muy variada, así como por su gran arraigo a la cultura tradicional del país. Como parte del propósito de salvaguardar la diversidad cultural por parte de la UNESCO otorgó el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial a cuatro cocinas, la mexicana (2010), la francesa (2010), la mediterránea (2013) y la japonesa (2013). La gastronomía de Japón fue aceptada tras la presentación del proyecto Washoku: tradiciones culinarias de los japoneses, en particular para festejar el Año Nuevo, ya que se puede apreciar como “una práctica social basada en un conjunto de competencias prácticas, tradiciones y conocimientos vinculados a la producción, tratamiento, preparación y consumo de alimentos” (UNESCO, 2012).
El washoku tiene como característica principal la temporalidad, de la cual depende la elección de los ingredientes que se adecuen para la celebración de una estación del año o de una ocasión especial, de igual manera, se puede encontrar el concepto de ichiju-sansai, la cual es una comida típica que se encuentra conformada por una sopa y tres platos, elaborados con una combinación de arroz, sopa, carne y/o pescado, y verduras (Go Tokyo, Portal Oficial Turismo de Tokio, 2019). No obstante, la cocina contemporánea japonesa ha sufrido cambios y adaptaciones tras su contacto con Occidente, pero sigue manteniendo un amplio arraigo a la cocina tradicional japonesa.