La sociedad japonesa se ha encontrado determinada por una estrecha relación con una estructura jerárquica fundamentada principalmente en el confucianismo. La sociedad japonesa al ser principalmente patriarcal, las mujeres han tenido un grado de participación que ha variado con el tiempo, sin embargo, a lo largo de la historia se relacionaba a la mujer con el rol del hogar y a depender de los hombres, no obstante, no siempre se tuvo esta noción de la mujer.
Sin embargo, la mujer no siempre ha sido oprimida en la historia de Japón. A lo largo de la historia japonesa se han podido encontrar imágenes de mujeres fuertes e importantes, como lo fue el caso de las emperatrices, o la autora de la primera novela japonesa El cuento de Genji. A pesar de ello, en la actualidad las mujeres son vistas como inferiores ante los hombres, siendo el ejemplo más claro la brecha de género existente en el ámbito laboral, siendo Japón el país donde existe la mayor desigualdad de género, a pesar de ser considerado como una de las economías más avanzadas del mundo.
El origen de la transformación que se tenía de su percepción y participación que tenían en la sociedad se puede encontrar desde la era Edo, fue durante el primer shogunato que la participación que ellas poseían dentro de la sociedad empezó a verse más limitada, a tal grado que en hoy en día todos aquellos obstáculos que deben de enfrentar en la actualidad son el resultado de años de desigualdad y subordinación frente a los hombres, en este periodo la jerarquía existente en la sociedad se volvió más estricta, por lo que las mujeres pasaron a no contar con un reconocimiento legal, siendo su único rol dentro de la sociedad era el ser las amas de casa y madres de familia.
Especialmente, en la actualidad se puede ver un choque entre las ideologías relacionadas con la estructura familiar, donde se les sigue exigiendo mantener su papel como las principales responsables de ser madres y esposas que deben de cumplir con sus obligaciones tradicionales. En la actualidad, la participación de la mujer en la economía de la nación contrasta con la idea de sumisión y pasividad que la sociedad sigue esperando de las mujeres, lo cual ha terminado por afectar el cómo es que se percibe a la maternidad y el papel que deben de desempeñar las mujeres en la crianza de los hijos.