El arte es un reflejo del contexto social, económico, cultural y político en el que se desenvuelve. A lo largo del tiempo el arte y lo que busca expresar ha cambiado de acuerdo con los acontecimientos que se puedan encontrar en la realidad, por lo que se ha llegado a utilizar a las diferentes disciplinas como un medio por el cuál la sociedad puede demostrar su inconformidad u opinión ante ciertas situaciones.
Existen diferentes medios por los que el arte busca reflejar el sentir de la sociedad ante ciertas situaciones o circunstancias que se encuentren sucediendo en la vida cotidiana. Por un lado, se encuentra el arte protesta, el cual ha facilitado la comprensión de los movimientos sociales. A su vez, podemos encontrar como una de las variantes de este tipo el arte como propulsor del cambio social el cual ha ganado una mayor relevancia en los últimos años, de esta manera los activistas buscan utilizar el arte como un medio de comunicación que les permita dar a conocer un mensaje que sea capaz de trascender idiomas, regiones o clases sociales.
Como ejemplos podemos encontrar la aparición del realismo tras el inicio de la Revolución Francesa, ya que permitió que las clases sociales bajas tuvieran un medio por el cual darse a escuchar; así como el dadaísmo, el cuál expresaba el rechazo a la violencia como respuesta a lo sucedido en la Primera Guerra Mundial (Artifice, 2016). Actualmente, ésta rama del arte protesta ha ganado una mayor relevancia dentro de la población mundial, ya que se busca generar una mayor sensibilización dentro del público en temas relacionados con problemas sociales o políticos y de esta manera instaurar cambios que apoyen a todos aquellos afectados. En el continente asiático, Ai Weiwei es uno de los principales artistas representantes de este movimiento, sin embargo, no es el único artista chino que se ha comprometido con la búsqueda de exponer las injusticias y desigualdades que se pueden encontrar en China.
La presencia de esta vanguardia del arte en China se puede observar a inicios del siglo XXI, donde un gran número de artistas emprendieron el uso de sus obras como un recurso que permitiera realizar una crítica social al implementar un tipo de conciencia pública ante las injusticias que ha tenido que vivir un sector de la población gracias al régimen autoritario del gobierno (Wang, 2016, 4). Existen artistas como Ai Weiwei, Wang Jiulang o Wen Fang, de quienes hablaremos brevemente a continuación.
En primer lugar tenemos a Ai Weiwei, quien es uno de los representantes del activismo y arte contemporáneo de China, y el más reconocido a nivel internacional. Este reconocimiento se debe a que a través de sus trabajos han realizado una crítica social hacia el gobierno chino, buscando generar conciencia en su audiencia al resaltar los problemas que se pueden encontrar en China como lo son la corrupción, la persecución de disidentes y la injusticia social, también, también por el he que busca resaltar su contribución para la aparición de una esfera pública cívica (Wang, 2016, 4).
Él se involucró con el activismo artístico en 2008, cuando sucedió un terremoto en la provincia de Sichuan que terminó por cobrar la vida de miles de niños que se encontraban en la escuela. Los padres de familia le exigían al gobierno el investigar las causa por la cuál los edificios se derrumbaron, ya que de acuerdo con ellos el principal responsable fue la corrupción local, ante estas demandas el gobierno negó los hechos y persiguió a los padres y activistas involucrados en la investigación. Ante está situación y molesto por la decisión del gobierno, Ai Weiwei realizó una campaña de investigación ciudadana para realizar una investigación individual, a su vez que realizó un trabajo sonoro colaborativo que combinaba los nombres de los 5212 niños que fallecieron en el terremoto.
No solo realizó el trabajo sonoro titulado Remembering, sino que también realizó una instalación monumental con el mismo título, con el objetivo de conmemorar las vidas que se perdieron por la negligencia del gobierno. Esto fue el inició de su carrera como activista, sin embargo, gracias a su constante crítica al gobierno de China no ha podido exponer sus obras desde 2008 en el país, pero, el artista ha encontrado la manera de apropiarse de la censura que suele imponer el gobierno chino y lo ha transformado en un medio por el cual la ciudadanía pueda participar en la creación de obras que hagan conciencia sobre la brutalidad o el absurdo del gobierno chino (Wang, 2016, 5).