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Lenguaje como medio de conquista del castellano al inglés al tagalo
08 Aug 2025

Durante mi juventud, yo tenía muchos profesores españoles, aunque eran de las diferentes regiones autónomas del país ibérico: catalanes, gallegos y vascos. Nos daban la materia de “español” pero siempre aclaraban que ellos también eran españoles y hablaban otros idiomas nativos del país del extremo occidente de Europa y por eso, esos idiomas también eran españoles. Siempre nos recordaban que lo que nos enseñaban se llamaba “castellano.” Curiosamente, en muchos lados todavía aparece el tagalo como “filipino” a pesar de que haya 120 lenguas distintas en las islas filipinas entre docenas de grupos étnicos del archipiélago asiático.

Cuando los primeros conquistadores españoles llegaron a lo que veían como la puerta a Asia, el sistema de gobierno era muy regional, a veces solo se organizaban entre tribus de 30 a 100 familias.[1] Aunque también existían intentos de expansión y dominio entre clanes que buscaban más poder y en las islas más grandes existían nobleza e intentos de fundaciones de dinastías.[2] Aparte, había intentos de conquista por y posteriormente intercambio comercial y cultural con diferentes reinos de China, India, el Medio Oriente, Indonesia y otros países, los cuales dejaron su huella en la cultura filipina.[3] Así, los conquistadores, por sus propósitos de integrar las Filipinas a la Nueva España, tuvieron que centralizar toda administración en Manila y concretar al castellano como idioma oficial.[4]

Si bien, todavía se permitían el uso de las lenguas nativas de las diferentes regiones de las Filipinas y muchos misioneros católicos optaban por aprender las lenguas de los que querían evangelizar en vez de enseñarles el castellano, para cualquier procedimiento oficial sea en la academia, la ley o el gobierno, los que querían participar tenían que hacerlo en el español.[5] Así, el uso del idioma estaba muy difundido y común entre muchos habitantes de las Islas Filipinas durante la época colonial. Este centralismo lingüístico persistía durante varios siglos. Los primeros libertadores y presidentes escribían y daban discursos en el español para dirigirse a toda la nación sin la necesidad de traducciones a lenguas regionales.[6]

Era tan común que soldados chicanos durante la Segunda Guerra Mundial que fueron enviados al Teatro de Operaciones del Pacífico dan testimonio de que podían comunicarse con soldados y policías filipinos y coordinar con ellos en ataques contra los japoneses.[7] La Constitución de Malolos (1899), la primera constitución del país, la redacción original del Himno Nacional Filipino y muchos libros, poemas, periódicos y publicaciones estaban en español dejando más testimonio todavía al uso común del castellano en el país. Aparte, el vocabulario del idioma tagalo tiene entre 20 y 33% de palabras provenientes del español[8] Debajo de la superficie, en varias islas hay lenguas que son versiones simplificadas del español (aunque ellos dicen de broma que el español es una versión simplificada de sus idiomas) que han sobrevivido también, como es el “chavacano,” que no solamente comparte vocabulario con el español sino casi toda su estructura gramatical (80% o más).[9]

Cuando Estados Unidos de América le declaró la guerra a España en 1898, para ganar apoyo ciudadano por la causa, usó la esclavitud en Cuba como una excusa moral para pelear contra los españoles.[10] Sin embargo, aprovecharon también para tomar la isla de Puerto Rico y unirse a la Revolución Filipina (Primera Guerra de Independencia de las Filipinas). Como no había ninguna causa que motivaba al público estadounidense a apoyar a los puertorriqueños y a los filipinos, en el Tratado de París de 1898 para concluir la guerra entre Estados Unidos y España, España vendió las Islas Filipinas al gobierno federal de Washington D.C.[11]

Inmediatamente, las Fuerzas Armadas Norteamericanas iniciaron una campaña de represión en contra de todos los revolucionarios y rebeldes en su “guerra caliente” y al mismo tiempo el gobierno federal norteamericano empezó a mandar maestros, misioneros y servidores públicos para asumir todos los vacíos que habían dejado los españoles.[12] Durante este tiempo, el español fue declarado ilegal aunque todavía se enseñaba como una materia alternativa. El inglés se convirtió en el idioma oficial para todos los trámites, leyes, procedimientos oficiales y la academia.[13] Por dos motivos, la mayoría de los filipinos cedieron ante la nueva política. Primero, hubo muchos intercambios entre Filipinas y Estados Unidos y una cantidad grande de la población vio el aprendizaje del inglés como una puerta hacia la oportunidad de estudiar y trabajar en Norteamérica. Segundo, muchos sometieron por miedo de las repercusiones legales.[14]

Cuando las Filipinas ganó más autonomía durante la Gran Depresión, aunque seguía como un territorio estadounidense, el gobierno de Washington permitió que tuviera su propio poder ejecutivo. Manuel Luis Quezón y Molina fue elegido presidente de la Mancomunidad de las Filipinas. Durante su presidencia se mantuvo el inglés como el idioma oficial de las Filipinas, pero quería sellar su identidad personal en la historia filipina con una identidad propiamente filipina. Así es como inició también una campaña para que el tagalo fuera el segundo idioma oficial de todas las Islas Filipinas a pesar de que solo fuera el idioma de la isla central[15]

Cuando Japón perdió la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos de América por fin reconoció la independencia plena de la República de las Filipinas. Aunque después de 48 años como colonizadores del archipiélago y con leyes fuertes en contra del uso del idioma castellano. Se perdió el español casi por completo, aunque todavía se nota su presencia en miles y miles de palabras del tagalo, en los apellidos de los ciudadanos filipinos, en los nombres de calles, pueblos, ciudades, iglesias, universidades y sitios históricos, en la literatura clásica del país y entre 400,000 personas que todavía hablan el español como su idioma nativo (de los 115,000,000 ciudadanos en total del país).[16]



Notas

[1] Jocano, F. Landa (1998) Historia filipina precolonial. Quezon City. Punlad Research House Inc.

[2] Junker, Laura Lee (1998) Integración de historia y arqueología entre caciques filipinos. International Journal of Historical Archeology

[3] Thakur, Upendra (1986) Aspectos de la historia y cultura asiatica. New Delhi. Shakti Malik Publications

[4] Paz, Rodrigo (2023) Efermérides 20 de agosto: La muerte de Miguel Loṕez de Legazpi, el conquistador de Guam

[5] Gómez Rivera, Gueillermo (2000) La verdad sobre el idioma español en las Filipinas. Manila. Academia Filipina de la Lengua

[6] Ventura, Dalia (2021) Por qué Filipinas no es un país hispanoparlante. British Broadcasting Corporation.

[7] The American Experience – Mexican-Americans in World War II (2011) dirigido por Carlos Sandoval. Public Broadcasting Company

[8] Rodríguez Ponga, Rafael (2010) Nuevos prospectos del idioma español en las Filipinas. Madrid. Real Instituto Elcano

[9] Lipski, John M. (1996) El español en las Filipinas. Amsterdam. J Benjamins Publishing Company

[10] Ferrer, Ada (1999) Repensando raza, nación e imperio. Ciudad de Nueva York. Universidad de Nueva York

[11] Tratado de Paris (1898) documento original

[12] Molnar, Nicholas (2017) American Mestizos, The Philippines, and the Malleability of Race. Saint Louis. Prensa de la Universidad de Missouri

[13] Rodao, Florentino (1997) El idioma español en las Filipinas. Manila. Universidad Ateneo de Manila

[14] Ocampo, Ambeth (2007) La pérdida del español. Makati. Philippine Daily Inquirer

[15] Molina, Antonio (1961) Las Filipinas a través de los siglos. Manila. Universidad Cooperativa de Santo Tomás

[16] Gómez Armas, Sara (2021) El español resiste en Filipinas. Manila. COOLT