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La occidentalización del K-Pop, la hibridación de la Hallyu
12 Dec 2025

Dentro de los procesos de globalización se puede presentar una ambivalencia entre la homogeneización y la hibridación de las culturas, sin ser necesariamente alternativas o excluyentes entre sí.[1] La primera es la propuesta teórica de una eventual convergencia entre las culturas, resultando en un producto creado industrialmente, homogéneo, estandarizado —“el proceso por el cual las culturas locales son transformadas o absorbidas por una cultura exterior dominante”—; misma en la que usualmente se hace referencia a la cultura occidental capitalista (estadounidense) como la imperativa o neocolonialista.[2]

Enfocándonos en la segunda, la hibridación hace referencia al fenómeno en el que se da una mezcla e incorporación entre culturas, en la que el producto se enriquece de todas las culturas en juego y se retroalimentan entre sí. Para T. Sinsomboonthon, la hibridación compone el proceso de globalización al absorber y adoptar elementos locales mientras continúa su expansión a más culturas y espacios. De esta forma la cultura se auto-construye y sustenta sobre articulaciones y dinamizaciones de localidades y sus particularidades. Por lo tanto, desde esta perspectiva no se considera la globalización como un fenómeno de dominación occidental: “es una heterogeneización impulsada por el proceso orgánico de la hibridación cultural”.[4]

La Ola coreana o Hallyu inició en la década de los 90, después de mucho tiempo en que la cultura en la República de Corea se había visto influenciada por otras, desde la china, luego la japonesa y posteriormente la estadounidense; por lo que a partir de la crisis económica y la globalización, se buscó aumentar las inversiones y el comercio con otras naciones y facilitar las cooperaciones económicas.[5] Fue a partir de que se decidiera invertir en su propia industria cultural y generar una competencia en el este de Asia contra la industria cultural de EE.UU., una cierta producción pan-asiática, que se considera el inicio de la Ola. Como parte de las campañas dentro de la Marca País se pueden encontrar “Dynamic Korea”, “Korea Sparkling” e “Imagine Your Korea”, siendo la Hallyu el motor para generar una mejor perspectiva tanto externa como interna sobre la nación, sus tradiciones e innovaciones culturales y de entretenimiento.[6]

Según Bok-rae, el éxito de la Hallyu se puede rastrear desde los análisis del hard power —el económico-industrial-tecnológico—, el soft power —el atractivo y los valores civiles y sociales—, y la crítica —contra sus orígenes en las culturas populares contemporáneas globalizadas.[7] El poder blando o soft power, siguiendo a A. Ryzhkov y N. López Rocha, permite la convergencia del Estado con el sector empresarial, permitiendo así el uso de recursos tanto económicos como políticos para el mejor aprovechamiento de la fuerza mediática resultado del éxito del entretenimiento y demás productos culturales coreanos.[8]

La industria musical del K-Pop, es parte de la Hallyu y se desarrolla dentro de las dinámicas de la globalización y se sustenta haciendo uso de la hibridación cultural, adaptándose a las dinámicas que funjan en cada localidad. Así añade Sinsomboonthon, el K-Pop ha logrado asimilar las influencias de las relaciones transnacionales y de elementos locales, volviéndose un fenómeno cultural híbrido.[9] Este procesamiento de hibridación, para autores como Lee, se ha logrado y continúa lográndose de una manera más “profunda”, haciendo que el producto musical de estas readaptaciones y reasimilaciones ya no se pueda considerar totalmente local, sino que ya fue sometido a una “desnacionalización”; ésta basándose primeramente en la diversidad de orígenes nacionales de los equipos detrás de las producciones del K-Pop, generando así un producto que se construye desde las “raíces” (productoras) con orígenes externos al nacional, pero responde a un proyecto de Marca País, y por consiguiente nacional, local e identitario.[10]

El K-Pop cuenta con elementos característicos que facilitan su reconocimiento: las coreografías sistemáticas y coordinadas, con cambios de posición claros para lucir a cada miembro y el “rol” que cada uno cumple dentro del grupo; la vestimenta y la estatura de los integrantes (>1.60m.), su tez clara (whitened skin) y un tipo de cuerpo delgado; tanto los roles, como sus voces o tipo de canto, deben ser claros y únicos, pero respetando las armonizaciones juntas.[11] El K-Pop siendo una estrategia de entretenimiento se ve influenciada tanto por los factores intra nacionales, como por la política y la economía transnacionales e internacionales. Además, se basa en los avances tecnológicos para impulsar su éxito y accesibilidad: las redes sociales y plataformas de video, como YouTube, son las que permiten el acceso y mayor redistribución de sus productos —el “poder del consumidor”—.[12]

Enfocándonos en los videos musicales de Supernatural y de Anymore de la banda coreana A.C.E. —ambos del 2024—, podemos observar varios elementos vinculados con la cultura popular occidental. Sobresale que el título de ambas canciones esté en inglés, aunque esto suele considerarse común dentro del K-Pop, según Hiu Yan Kong, al igual que haya palabras o frases en inglés para aumentar el atractivo del público internacional.[13] Según Octavio Ianni, el inglés ha sido adoptado como la “vulgata de la globalización”, en este sentido se ha vuelto el idioma mediador entre las diversidades y pluralidades.[14] Aunque a mi parecer el lenguaje visual —memes, emojis, videos e imágenes—, es el modo actual de comunicación globalizada, que incluye y facilita el acceso a la información digital, y a las diversidades comunidades e intereses en el mundo globalizado.

Siguiendo la idea anterior, los elementos visuales son los que ayudan a construir las concepciones de cada grupo y canciones, adaptándose a distintas modas y tendencias estéticas según los mercados. Las concepciones se construyen con características performativas, en este caso de masculinidades, como argumenta Sarah Leung, para crear “fachadas” y presencias que resulten con mayor atractivo pluralista. Dichas masculinidades se han categorizado entre la seonbi, que recupera los valores confucionistas y tradicionalistas separados de las labores domésticas, y la kawaii (japonesa) que se inclina hacia la ternura; la hibridación de éstas junto con una “masculinidad metrosexual global” ha construido la “masculinidad suave” (soft masculinity), que se manifiesta con la performatividad de un “carisma tierno”, mostrando una masculinidad tierna pero obstinada, gentil pero fuerte, complementadas con muestras de pureza, inocencia y caballería. Lo anterior se ha identificado con el fenómeno del kkonminam, siendo su auge en la década de los 90.[15] Éste ha sido complementado por el fenómeno de jimseungdol del 2008, que se construyó a partir de la performatividad de una masculinidad fuerte y viril. Ambos fenómenos se mantienen híbridos y multifacéticos para poder adaptarse a las demandas estéticas de los diversos públicos, logrando un atractivo “multidimensional, culturalmente mixto, al mismo tiempo contradictorio y, sobre todo, estratégicamente fabricado”.[16]

Algunas observaciones de las manifestaciones de la hibridación en el video de Supernatural: los cantantes de A.C.E. usan ropa popular en Occidente, mientras usan símbolos y logos de marcas eminentemente estadounidenses o que aparentan ser occidentales, como la gorra de los Yankees de Nueva York, Levis y “Balenciaga”, así como ropa oversized de la marca Adidas con sus correspondientes tennis “Superstar”, recordando al estilo “chicano” y del hip-hop en EE.UU (Figura 1). A partir de una coreografía coordinada entre toda la agrupación, en que la banda entera es el espectáculo, y no su individualidad, el concepto recuerda fácilmente a los videos de los Backstreet Boys y NSYNC (Figura 2). El entorno urbano, que aunque altamente cuidado y estéticamente impoluto, recuerda a un entorno industrial, que junto con la ropa cercana al estilo street wear estadounidense, nos recuerda a la estética de las décadas de los 90 y 00. Este estilo urbano utilizado por el K-Pop, recicla el producido por Estados Unidos en dichas décadas, y podría interpretarse que con este video la banda intentó acercarse y familiarizarse justamente al público estadounidense antes de su gira en este país.

Por otro lado, la estética del video Anymore, de la misma banda, abandona las características clásicas del K-pop, para beneficiar una estética americana de los 2000, sin coreografía alguna y manteniendo su vestuario a lo largo del mismo. Con pantallas que hacen referencia a las letras de otras canciones, con una tipografía que recuerda al fenómeno de Brat Summer creado por la cantante británica Charlie XCX, a partir de su disco “Brat” en el verano meses antes de este video (Figura 9).

La banda A.C.E. es una banda de K-pop de cuarta generación, lo que significa que no está sujeta a las mismas limitaciones culturales que las generaciones anteriores. La industria se reconoce a sí misma como un producto rentable a nivel internacional y, en este sentido, tiene la posibilidad de alejarse de la cultura tradicionalista coreana; así, puede romper con lo establecido y aprovechar el uso estratégico de la nostalgia estadounidense o de la popularidad de fenómenos mediáticos para generar conexiones culturales aún más fuertes y establecidas con los públicos alrededor del mundo.

También se puede apreciar la hibridez de la masculinidad entre los fenómenos kkonminam y jimseungdol. Los procesos de hibridación se pueden entender como estrategias para conectar con distintos sectores del público global, siempre cuidando su atractividad para el público femenino. Jung hace hincapié en que esta masculinidad es producida para ser versátil en todo momento, mientras que conlleva un proceso de “asia-nización” y de “de-coreanización” para resultar aún más atractivos para el público “panasiático” y global, mientras sí mantienen ciertos tintes y valores nacionales,[17] y se sirven de diversas retroalimentaciones culturales para continuar con su hibridación: “El mismo vasto proceso de globalización del mundo es siempre un vasto proceso de pluralización de los mundos”.[18]

Figura 1. Captura de pantalla del video “Supernatural”. Fuente: A.C.E., “에이스(A.C.E) 'Supernatural' M/V”, YouTube, 31 de mayo del 2024, https://www.youtube.com/watch?v=itumySYySCo.

Figura 2. Captura de pantalla de “Tearin’ Up My Heart” de *NSYNC, YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=_ZcmuKsyvzg.

Notas

[1] G.T. Lee, De-Nationalization and Re-Nationalization of Culture: the Globalization of K-Pop, Tesis para Doctorado en Estudios Culturales, George Mason University, Virginia, 2013, pp. 15 y 19.

[2] S. Carro, “Los efectos de la globalización en la evolución estética de los vídeos musicales de BTS”, Asiadémica, n. 18, 2023, pp. 471-495, p. 478. La autora apunta otras denominaciones de la homogeneización cultural, como occidentalización, americanización y “McDonaldización”. Lee también hace referencia a la teoría de la polarización de Pieterse, en la que se argumenta un choque entre la cultura de Occidente contra el resto, extrapolando las culturas locales y puras contra la comercial e imperialista gringa, pero Lee la entiende como un complemento o parte de la homogeneización, postura a la que nos suscribimos en el presente.

[3] T. Sinsomboonthon, “Cultural hybridity of K-Pop music: From the west to South Korea, from South Korea to the globe”, Journal of Language and Culture, v. 39, n. 2, 2020, Thammasat University, Thailand, pp. 66-83, p. 73, la traducción es mía.

[4] Dal Yong Jin, “Hallyu 2.0. The New Korean Wave in the Creative Industry”, II Journal, University of Michigan, Fall 2012, pp. 3-7, p.3, la traducción es mía.

[5] H.O. Park, “Segyehwa: Globalization and Nationalism in Korea”, Journal of International Institute, v. 4, n. 1, 1996, K. Bok-rae, “Past, Present and Future of Hallyu (Korean Wave)”, American International Journal of Contemporary Research, v. 5, n. 5; Oct 2015, pp. 154-160, p. 155, y A. Ryzhkov y N. López Rocha, “Hallyu y su percepción por los jóvenes coreanos en el contexto de la Marca País coreana”, Mundo Asia Pacífico Revista Digital, v.6, n. 11, 2017, CEAP, Universidad Eafit, pp. 6-26.

[6] K. Bok-rae, op. Cit., pp. 156 y 157.

[7] A. Ryzhkov y N. López, op. Cit., p. 9.

[8] T. Sinsombonthon, op. Cit., pp. 68 y 74.

[9] G.T. Lee, op. Cit., p. 24.

[10] T. Sinsombonthoon, op. Cit., p. 70, haciendo referencia a Oh, 2013, apud, T. Sinsomboonthong, “K-Pop Music and globalization”, en N. Chartprasert (ed.), Korea today: Society and culture, Pathum Thani: Institute of East Asian Studies, Thammasat University, pp.119-135, p. 122.

[11] H.Y. Kong, The Globalization of K-Pop: the Interplay of External and Internal Forces, Tesis para grado de Maestría, Furtwangen University, 2016, pp. 5 y 6.

[12] Kong, op. Cit., p. 10.

[13] O. Ianni, Teorías de la globalización, México, Siglo XXI Editores, 1996, p. 10.

[14] S. Leung, Catching the K-Pop Wave: Globality in the Production, Distribution, and Consumption of South Korean Popular Music, Tesis, 2012, (Senior Capstone Projects, 149), disponible en http://digitalwindow.vassar.ed..., p. 51. Leung indica que el fenómeno de kkonminam tiene sus raíces en el fenómeno japonés bishõnen. También hace referencia y lo equipara al término Flower Boy dentro de las novelas coreanas.

[15] Ibid., p. 52, apud, Sun Jung, Korean Masculinities and Transcultural Consumption, Hong Kong, Hong Kong University Press, 2011, p. 165.

[16] Leung, op. Cit, pp. 49-50, 53 y 68.

[17] Ianni, op. Cit., p. 71.

Referencias

Bok-rae, Kim, “Past, Present and Future of Hallyu (Korean Wave)”, American International Journal of Contemporary Research, v. 5, n. 5; Oct 2015, pp. 154-160.

Carro Baños, Sara, “Los efectos de la globalización en la evolución estética de los vídeos musicales de BTS”, Asiadémica, n. 18, 2023, pp. 471-495.

Giménez, Gilberto, “Globalización y cultura”, Estudios Sociológicos, vol. XX, n. 1, enero-abril, El Colegio de México, 2002, pp. 23-46.

Ianni, Octavio, Teorías de la globalización, México, Siglo XXI Editores, 1996.

Kong, Hiu Yan, The Globalization of K-Pop: the Interplay of External and Internal Forces, Tesis para grado de Maestría, Furtwangen University, 2016.

Lee, Gyu Tag, De-Nationalization and Re-Nationalization of Culture: the Globalization of K-Pop, Tesis para Doctorado en Estudios Culturales, George Mason University, Virginia, 2013.

Leung, Sarah, Catching the K-Pop Wave: Globality in the Production, Distribution, and Consumption of South Korean Popular Music, Tesis, 2012, (Senior Capstone Projects, 149), En línea.

Park, Hyun Ok, “Segyehwa: Globalization and Nationalism in Korea”, Journal of International Institute, v. 4, n. 1, Fall 1996.

Ryzhkov, Andrii y López Rocha, Nayelli, “Hallyu y su percepción por los jóvenes coreanos en el contexto de la Marca País coreana”, Mundo Asia Pacífico Revista Digital, v.6, n. 11, junio-diciembre 2017, Centro de Estudios Asia Pacífico, Universidad Eafit, pp. 6-26.

Sinsomboonthon, Tinnaphop, “Cultural hybridity of K-Pop music: From the west to South Korea, from South Korea to the globe”, Journal of Language and Culture, v. 39, n. 2, jul-dic 2020, Thammasat University, Thailand, pp. 66-83.

Yong Jin, Dal, “Hallyu 2.0. The New Korean Wave in the Creative Industry”, II Journal, University of Michigan, Fall 2012, pp. 3-7.