Blog
Memorias quebrantadas a través de los expedientes de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales: La historia de Hiromoto Seiki
27 feb 2026

La presencia de Hiromoto Seiki (Manuel) en México se encuentra repleta de claroscuros. La reconstrucción de su vida exclusivamente a través de su expediente de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DIPS) de la Secretaría de Gobernación es azarosa y contrastante. En el marco de los procesos de concentración de la comunidad japonesa durante los meses posteriores al estallido de la Guerra del Pacífico —después del ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941—, generaron incertidumbre frente a una situación inédita en el que el país de acogida de los diversos migrantes de los países de las Potencias del Eje ahora eran considerados como enemigos.

Para los japoneses que violaron esas directivas administrativas para retirarse de las zonas costeras y la frontera con los Estados Unidos para trasladarse a Guadalajara y Ciudad de México, de manera independiente de las razones, era claro que experimentaron miedo, confusión o desconocimiento. Diversos edictos fueron apresuradamente emitidos por parte del gobierno mexicano, los cuales abonan a ese estado de desconcierto. Al inicio no se sabía con certeza si los residentes naturalizados mexicanos eran objeto a esas medidas. El 11 de diciembre de 1941, se publicó el anuncio de suspender las cartas de naturalización pero tuvo que pasar siete meses para su abrogación de cualquiera de ellas que habían sido otorgada a japoneses, alemanes e italianos, en tanto que las diferentes directivas para la obligación de internarse se dieron a lo largo de enero y febrero de 1942. Así que se aperturaron espacios de tiempo en que ni los migrantes y ni las autoridades mexicanas sabían cómo proceder.

Los abusos del poder se reflejaron en las detenciones por la sospecha de espionaje mayoritariamente injustificadas. La denuncia por parte de la población y autoridades locales sobre la presencia de japoneses que no habían observado las disposiciones gubernamentales eran remitidas a la DIPS, esa dependencia para después de identificar su localización y la posterior detención de esos individuos, procedía a su interrogatorio para después resolver cuál sería su destino. Las opciones no eran vastas, se limitaban a remitirlos en alguna de las estaciones migratorias en el occidente o centro del país. Era común su envío inicial al fuerte de San Carlos en Perote Veracruz, lugar cuyas condiciones eran extremadamente más precarias. Después, con el aval del Comité de Ayuda Mutua (CAM), eran transferidos a la ex Hacienda de Temixco.

En medio de estas vicisitudes, se puede comprender el expediente de Hiromoto Seiki en la DIPS. Hiromoto aparentemente nació en Kochi en 1916, estudió la carrera de enfermería y de farmacéutico, llegando a México en el mes de agosto de 1938 como ilegal hasta que fue capturado en Urique, Chihuahua, a principios de 1944. Después de su traslado a la ciudad de México, Alejandro Ortega —responsable del área legal de la DIPS— llevó a cabo los interrogatorios al detenido donde refirió, varias veces y con profundas contradicciones, los detalles de su llegada al puerto de Yavaros, Sonora en el barco Chōyō Maru.

Hiromoto afirmaba que después de dos semanas de tocar suelo mexicano, el capitán de puerto (legalmente autorizado por la Secretaría de Gobernación) le había expedido una “libreta” donde se le autorizaba su permanencia en el territorio nacional. Asimismo, refiere que estuvo trabajando con varias embarcaciones pesqueras de la zona en calidad de “médico”; y que en una de ellas tuvo un enfrentamiento con el capitán y los miembros de esa embarcación, en la que fue objeto de un robo por la cantidad de 35 mil pesos en efectivo que era resultado de la venta de un terreno perteneciente a su padre. La disputa con la tripulación se debió a que él abogó a favor de los trabajadores mexicanos que eran maltratados, además de las diferencias “religiosas” ya que se declaraba católico y por ser ellos “fanáticos adeptos al gobierno nipón” (ANG, 1944: 3)

De manera posterior refería, con más detalle, que fue el capitán del Chōyō Maru que junto a otros marinos trataron de robarlo y de privarle su vida provocándole heridas en su cuerpo y cráneo, por el temor de que atentaran contra su persona, se internó a la sierra de Sonora para después llegar a Chihuahua y asentarse en Urique. Además, confesaba que no tenía ninguna documentación migratoria que acreditara su residencia legal en el país (ANG, 1944: 10-11)

Hiromoto apunta que se dedicó al ejercicio de la medicina curando, en muchas ocasiones de manera gratuita, a la población de Urique, por lo que tuvo un gran reconocimiento de la población. Se casó con María Grajeda siendo su padrino de bodas el diputado Carlos B. Silva. Además, declaró haber conocido a Hayakawa Tokuhei (Tomás) que con otros paisanos también desobedecieron las órdenes de concentración para huir a la localidad de Agua Caliente, Chihuahua, y acudió a ese lugar para atenderlo (Uscanga, 2020a: 1), posteriormente al enterarse que las autoridades habían capturado a Hayakawa, decidió regresar a Urique.

La DIPS consideró su relato como “fantástico” y elaborado para ocultar sus verdaderas intenciones de su estancia en la zona norte del país. Además, al no acreditar de manera convincente la cantidad de dinero supuestamente robada, se considera que la misma era para ser utilizada para sus labores de espionaje en el país. Se partió de la idea de que el sospechoso urdió un plan (por ser una persona sagaz y de cultura) para “captarse de las simpatías” de la población, siendo bautizado con el nombre de Manuel y casándose con una residente de clase acomodada y cuya familia gozaba de conexiones políticas. Por último, los funcionarios de la Secretaría de Gobernación hacían la conjetura que lo más probable era que se haya internado desde la frontera de los Estados Unidos hacia México como resultado de la guerra (ANG, 1944: 13) Con base en lo anterior, se decidió su traslado a la estación migratoria de Perote a finales del mes de enero de 1944.

Hiromoto inmediatamente remitió un oficio dirigido al oficial mayor de la Secretaria de Gobernación, Héctor Pérez Martínez, solicitando la apelación de su caso en el que aportaba nuevas variaciones de su relato. En efecto, confirmaba el hecho de haber sido parte de la tripulación como médico en el Chōyō Maru pero al enfermar del “estómago y del corazón” tuvo que abandonar sus labores lo que le provocó problemas con el capitán, lo que generó que se le confiscara su dinero y se le amenazara con privarle la vida, posteriormente refiere haber sido detenido por las autoridades las autoridades de Navojoa pero al revisar su caso fue puesto en libertad por considerarlo “apremiante y excepcional”. (ANG, 1944:20)

Por la “imposibilidad” de retornar a su país decidió permanecer en el territorio nacional, primero en Témoris, Chihuahua; después en El Descanso, Sinaloa para luego radicar en Urique, donde se acogió a su hospitalidad y en retribución contribuyó con sus conocimientos de medicina para el pueblo mexicano. Por último, después de hacer una larga lista de personas que ayudó a curar de sus enfermedades y los servicios altruistas desarrollados, solicitaba su libertad y la expedición de documentos para legalizar su permanencia en el país, el regresar con su esposa que estaba embarazada; y que le permitieran ejercer la medicina por tener “conocimientos especializados” en la cura de la apendicitis sin necesidad de operación y de las hemorragias (ANG, 1944: 21-22)

Hiromoto seguía insistiendo en lograr su liberación, el área legal de la DIPS inició la revisión de su expediente en el que concluyó inicialmente que continuara internado pero haciendo las siguientes observaciones: El primer lugar, se considera que no existían elementos suficientes para considerar su presencia en México estuviera relacionado a ser espía o actividades contrarias a la seguridad nacional; por el contrario existían diversas referencias que acreditaban su buena conducta. Bajo lo anterior, no había elementos para acusarlo ni bajo el delito de disolución social o espionaje. En segundo, que ante la violación de su calidad migratoria al haber ingresado a México sin la autorización respectiva tendría que proceder a su deportación pero ante el panorama de guerra, lo anterior no era viable, por lo que consideraba mantenerlo en prisión pero (debido a las referencias positivas a su persona) se recomendaba que radicara en la ciudad de México u otra localidad con la vigilancia de las autoridades competentes, a mediados de octubre de 1944, se autorizaba su traslado a la ex Hacienda de Temixco bajo el aval del CAM. (ANG, 1944: 33)

Durante su estancia en Morelos, de nuevo los problemas acompañaron a Hiromoto. Luis T. Tsuji remitía un oficio a la Secretaría de Gobernación para que fuera retirado de Temixco debido a que ha observado “mala conducta” y no ha cumplido con los deberes encomendados a pesar de haber jurado el reglamento existente en la ex hacienda. Existen otros casos en los que a los residentes japoneses se les acusaban de mal comportamiento cuando algunos miembros de esa estación migratoria no estaban de acuerdo con la administración y la forma de pago por las actividades que se desarrollaban. (Uscanga, 2020: 131-141)

En ese sentido, Hiromoto remitió otro documento para explicar la situación donde incluso aportaba nuevas variaciones a sus relatos anteriores añadiendo que su padre y hermano —que eran católicos como él— habían muerto por sus ideas religiosas y antes de que sucediera, su progenitor le había entregado una cantidad de dinero que posteriormente cambió a pesos. Ante el peligro de perder su vida en Japón, decidió salir de ese país para dirigirse (por recomendación de su padre) a México o a Brasil; posteriormente obtuvo trabajo en el bote pesquero y —después de los ya referidos problemas con el capitán y tripulación— estando a una distancia aproximada de trece kilómetros de distancia de la playa, fue lanzado por la borda a una altura de 7 a 8 metros hacia el mar llegando a nado a tierra; posteriormente, lo intentaron “envenenar con un pedazo de carne”. Por último, realizó algunas acusaciones sobre la aparente complacencia de los directivos del CAM, en la que permitían distribuir panfletos sobre noticias del ejército japonés en la ex Hacienda de Temixco. De acuerdo con el expediente, se hacía por parte de alguien aparentemente apellidado “Yokosa” que era telegrafista y miembro del ejército japonés que se servía de una persona llamada Yamaguchi para entregarlos. De acuerdo con Hiromoto, la información “consistía en alabar al ejército japonés y la causa por la que peleaba y en afirmar que se estaba dejando a los aliados llegar a invadir diversas islas, con objeto de destruirlos después con una arma secreta” (ANG, 1944: s/n)

Sobre Tsuji lo acusaba que era ex oficial de alto rango del ejército japonés, que tenía negocios en Torreón y Parral para encubrir sus actividades en México ya que era “enviado de confianza” del gobierno japonés. Además citaba a Tsuji diciendo a tres paisanos que él hacia lo que quería teniendo incluso “la capacidad de enviar a quién sea” a las Islas marías por proporcionar dinero a los funcionarios del DIPS. La solicitud del CAM y las acusaciones de Hiromoto fueron desestimadas por la Secretaría de Gobernación permaneciendo en la ex Hacienda de Temixco. En octubre de 1945, se le notificó que por la abrogación de las leyes de emergencia por el término de la Segunda Guerra Mundial, se le concedía su libertad con la obligación de regularizar su situación migratoria en el país —poniendo en suspensión la orden de expulsión del país que ya estaba en proceso— y con lo anterior se cerraba su expediente.

Como un elemento para observarse, se refiere a las frecuentes solicitudes de reconsideración de la situación legal de Hiromoto, en todos esos escritos hay variaciones a su historia en la que se omiten y añaden elementos en sus desesperadas argumentaciones frente a las autoridades. Sin embargo, la narración de su llegada en un barco pesquero desde Japón a México era posiblemente creíble e inclusive las diferencias con el capitán del barco. No obstante, el relato de los hechos posteriores como el temer por su vida lo que lo orilló a internarse en el territorio nacional sin acudir a la protección de las autoridades consulares de su país, indudablemente era algo fuera de lugar y aún más el escoger una localidad remota para decidir su asentamiento. Los agentes de la DIPS no se concentraron en ese tema de contradicción debido a que obviaron u omitieron cuestionarle en ese sentido, lo cual era clave para tratar de esclarecer su llegada al país.

La respuesta la dio muchos años después a través de lo que contó a su familia después de quedarse a residir en Temixco ejerciendo la profesión de médico (Sierra, 2018, 110). Es decir, ya no regresó a Chihuahua emprendiendo una nueva vida en Morelos. La información que resuelve quizá el tema de su llegada al país, es que participó en la guerra contra China en 1931 donde afirmó haber sido testigo de los horrores de la guerra y con el temor de volver ser enlistado decidió, de acuerdo con su nieto Kenji Hiromoto, salir de Japón en un barco camaronero de origen estadounidenses, donde aparentemente se ocultó en el mismo hasta que lo “descubrieron” y lo arrojaron al mar. (Miranda, 2019: 1)

Más allá de las nuevas discrepancias sobre la nacionalidad del barco, es claro que en la memoria prevalecen narrativas en la que se matiza, modifica o reprime posiblemente total o parcialmente a la veracidad, las cuales constituyen múltiples piezas de un gran acertijo. El punto clave era que había sido integrante del ejército japonés (ante su negativa de ser llamado para participar en las hostilidades con China que se intensificaron en 1937 a raíz del incidente del puente Marco Polo cuando el gobierno japonés profundizó las políticas de enrolamiento entre los jóvenes japoneses) siendo un secreto que pudo guardar exitosamente a pesar de los interrogatorios al que fue objeto, ya que al saber ese hecho su situación pudiera haber cambiado drásticamente. Es posible que hubiera podido fundamentar la sospecha de realizar actividades de espionaje en el país por no acreditar la forma de su ingreso al territorio nacional.

En efecto, no hubo evidencias claras para sostener el papel de Hiromoto como espía, inclusive los agentes de la DIPS con los elementos que tenían en ese momento tampoco no pudieron —de manera determinante— llegar a esa conclusión. Durante su detección en Urique algunos testigos declararon que tenía la afición de hacer bocetos de la sierra Tarahumara y que lo anterior podía ser información estratégica que podía ser de interés de Japón ante un conflicto con Estados Unidos. Sin embargo, como ya se apuntó anteriormente, el punto clave de no acudir ni a la Legación de Japón en México y sus agencias consulares fue su temor de ser identificado —de ahí sus contantes contradicciones— ya sea por su calidad de haber sido activo o inactivo en el ejército japonés, lo cual pudo derivar la petición de Tokio para su repatriación y sufrir las penalizaciones respectivas en Japón.

La reconstrucción de la historia de vida de los migrantes japoneses a través de los archivos de la DIPS definitivamente no puede catalogarse como veraz pero tampoco completamente falsa. Es un hecho, que los interrogatorios no necesariamente aportaban los elementos fidedignos para la reconstrucción de la vida y actividades de los detenidos que carecían, en muchos casos, de asesoría legal. Sin embargo, también indudablemente podían aportar algunos atisbos de información que podían aportar un poco de luz en las zonas grises dentro de sus narrativas. Esto se observó con Hiromoto, en la que se revela una memoria quebrantada por el miedo, la necesidad de enfrentar una situación adversa y su adaptación.

Referencias

Archivo General de la Nación (ANG), Extranjeros. Movilización y residencia. Japoneses. Manuel Seiki Hiromoto. (1944), Caja 379, Expediente 17. Clasificación: 2-1/362.4(52)/1444

Miranda, Justino (2019), Seiki huyó de la guerra; terminó retenido en Morelos, El Universal, 2 de septiembre.

Sierra, Carlos H (2018), “La vida en Temixco. Testimonio del Doctor Seiki Hiromoto” en: Ebergenyi, Alejo (editor), Los Japoneses en Morelos. Testimonios de una Amistad, Fondo Editorial del Estado de Morelos.

Uscanga, Carlos (2020) Otras Voces e Historias de los migrantes asiáticos en México durante la primera mitad del siglo XX, Revista de Estudios Superiores Asia Pacífico, Número 8.

Uscanga, Carlos (2020a), La comunidad japonesa en México durante la Segunda Guerra Mundial: Los de Perote, Discovery Nikkei, en línea